Un paso importante hacia la inclusión energética se concretó en el interior de Córdoba con la finalización de la etapa piloto del programa Usuarios Dispersos Remotos (UDiR), que permitió llevar electricidad a 41 familias de zonas rurales de difícil acceso.
La iniciativa se implementó en parajes de los departamentos Pocho y San Alberto, donde la conexión a la red eléctrica tradicional resulta inviable. A través de kits solares autónomos con baterías, los hogares ahora pueden contar con energía para el uso de electrodomésticos básicos como heladeras, iluminación y carga de dispositivos.
El sistema garantiza suministro incluso durante varios días sin sol, lo que representa una mejora significativa en la calidad de vida de las familias beneficiadas, especialmente en aspectos como la conservación de alimentos y medicamentos.
Tras esta primera etapa, el programa proyecta una ampliación que alcanzaría a unos 300 nuevos usuarios, con el objetivo de continuar extendiendo el acceso a la energía en zonas rurales aisladas.
La iniciativa se posiciona como una alternativa tecnológica sostenible para reducir la brecha de acceso a servicios básicos en distintas regiones del territorio provincial.
