Las ciudades de Río Tercero y Almafuerte atraviesan un escenario financiero complejo debido a una disminución en los recursos que reciben por coparticipación federal y provincial.
De acuerdo a estimaciones locales, los envíos de fondos registraron en marzo una reducción cercana al 30% respecto de lo previsto, lo que impacta directamente en la capacidad operativa de los municipios. En el caso de Río Tercero, se menciona que la merma podría rondar los 100 millones de pesos en el mes.
Frente a este panorama, ambas administraciones cuentan con un elemento que brinda cierto margen de maniobra: el cierre con superávit de sus cuentas públicas durante 2025. Ese resultado permite, al menos en el corto plazo, sostener el funcionamiento de servicios esenciales y el pago de salarios.
Sin embargo, desde los ámbitos municipales señalan que la evolución de los ingresos será clave en los próximos meses para mantener la estabilidad financiera y el ritmo de los servicios públicos.
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